GTarcade App

More benefits, more surprises

Get

Details page

"La Isla que No Debía Existir" [Capítulo 98] La Última Sanadora - Infinity Kingdom

Press Officer
Article Publish : 05/31/2026 09:44
Translate


🌸 Muy buenas tardes, ¡bienvenidos a un nuevo capítulo de mi historia, "La Última Sanadora"!

Soy Persephone, y hoy tengo el placer de presentarles el capítulo noventa y ocho que se enfoca en Teodora, sus aventuras y su evolución para convertirse en la más destacada curandera de los últimos tiempos. 

¡Acompáñenme en este emocionante capítulo!


🌸 Resumen del anterior capítulo: “El Último Latido de Asterion”

La batalla final por el Valle Mecánico llegó cuando la oscuridad que había permanecido sellada dentro de Asterion comenzó a escapar. El grupo descubrió que el coloso no era un monstruo, sino un antiguo guardián que había pedido ser encerrado siglos atrás para contener una corrupción proveniente de la misteriosa Oscuridad Exterior. Mientras la ciudad mecánica colapsaba a su alrededor, Teodora, Atenea, Manco Cápac, Khubilai Kan y Lucasta emprendieron una carrera desesperada hacia el núcleo del sello. Allí, guiada por la voz del propio Asterion, Teodora utilizó su luz pura para reactivar el corazón mecánico que sostenía el antiguo sistema de contención.

La luz de la sanadora permitió expulsar la corrupción del cuerpo del guardián y sellarla nuevamente. Aunque Asterion fue liberado de su sufrimiento, sus fuerzas se agotaron y finalmente encontró el descanso tras siglos de resistencia. Antes de despedirse, Selene, última guardiana del valle, entregó al grupo un antiguo mapa que mostraba la ubicación de otros guardianes legendarios. Sin embargo, un símbolo desconocido añadido recientemente llamó la atención de Teodora y Lucasta. Desde aquel lugar lejano parecía emanar una presencia extraña, distinta a cualquier oscuridad que hubieran enfrentado hasta ahora, marcando el inicio de una nueva aventura.


🌸 Capítulo 98: “La Isla que No Debía Existir ”

El viaje comenzó una semana después.

Por primera vez en mucho tiempo, el grupo no perseguía una amenaza inmediata ni corría contra el tiempo para salvar una ciudad.

Simplemente seguían un mapa.

Y eso resultaba extrañamente inquietante.

El antiguo pergamino metálico entregado por Selene mostraba numerosas rutas olvidadas, pero el símbolo desconocido se encontraba más allá de cualquier territorio conocido.

Más allá de montañas.

Más allá de desiertos.

Más allá incluso de las rutas marítimas registradas por los navegantes.

Era como si aquel lugar no quisiera ser encontrado.

Durante días atravesaron colinas verdes, bosques silenciosos y antiguos caminos de piedra que parecían abandonados desde hacía siglos.

Lucasta sobrevolaba la región durante largas horas mientras Teodora estudiaba constantemente el mapa.

Algo no encajaba.

Las marcas cambiaban.

Cada mañana parecían estar ligeramente desplazadas.

Como si el destino mismo se moviera.

No me gusta —dijo Atenea una noche junto a la fogata.

¿El mapa?

No. El hecho de que el mapa parezca más inteligente que Khubilai.

¡Eso fue cruel!

Manco soltó una carcajada.

Teodora sonrió.

Era agradable escuchar risas nuevamente.

Las habían necesitado.

Sin embargo, aquella tranquilidad no duró demasiado.

Tres días después llegaron a la costa.

Y fue entonces cuando ocurrió algo imposible.

No había ninguna isla.

El mapa señalaba claramente un punto en medio del océano.

Pero el horizonte estaba completamente vacío.

Atenea observó el mar.

¿Estamos seguros de que este mapa funciona?

Después de todo lo que hemos vivido, esto es lo que te parece extraño —respondió Khubilai.

Lucasta aterrizó cerca del grupo.

Sus ojos dorados permanecían fijos en el océano.

"No está vacía."

Teodora sintió un escalofrío.

¿Qué quieres decir?

El dragón no respondió inmediatamente.

Parecía escuchar algo.

Algo que los demás no podían percibir.

"Hay una barrera."

Todos intercambiaron miradas.

Manco desenvainó parcialmente su espada.

¿Una ilusión?

Lucasta negó lentamente.

"No exactamente."

Entonces ocurrió.

Una enorme ola apareció en medio del océano.

Pero no avanzó.

Permaneció inmóvil.

Suspendida.

Como una montaña de agua congelada en el tiempo.

El grupo observó en silencio.

Y entonces otra apareció.

Y otra.

Y otra más.

Hasta formar un gigantesco círculo en el horizonte.

El mar estaba abriéndose.

Lentamente.

Como una puerta.

Las aguas comenzaron a separarse mientras una inmensa silueta emergía desde las profundidades.

Teodora abrió los ojos con asombro.

Una isla.

Pero no una isla común.

Parecía una ciudad entera construida sobre una enorme roca negra.

Torres antiguas.

Murallas cubiertas de vegetación.

Templos gigantescos.

Y en el centro...

Un árbol colosal.

Tan enorme que sus ramas atravesaban las nubes.

Por todos los dioses... —susurró Atenea.

Incluso Manco parecía incapaz de encontrar palabras.

La isla permaneció inmóvil frente a ellos.

Como si hubiera estado escondida durante siglos.

Esperándolos.

Esperando a alguien.

El grupo consiguió una pequeña embarcación pesquera en una aldea cercana y comenzó el viaje.

A medida que se acercaban, el aire cambiaba.

El viento desapareció.

Las olas dejaron de moverse.

Hasta los sonidos del océano parecían haberse extinguido.

Todo estaba en silencio.

Demasiado silencio.

Cuando finalmente desembarcaron, descubrieron algo aún más inquietante.

La ciudad estaba intacta.

No había señales de destrucción.

Ni ruinas.

Ni guerra.

Ni abandono.

Parecía simplemente...

Vacía.

Las puertas permanecían abiertas.

Las herramientas seguían sobre las mesas.

Había ropa colgada en algunos balcones.

Era como si miles de personas hubieran desaparecido en el mismo instante.

Atenea examinó una plaza.

No hay esqueletos.

No hay restos.

Nada.

Eso es peor —dijo Khubilai.

Teodora avanzó lentamente.

Entonces encontró algo.

Una marca.

Tallada en una piedra.

El mismo símbolo que aparecía en el mapa.

Pero debajo había palabras.

Palabras antiguas.

Extrañamente familiares.

La sanadora pasó los dedos sobre ellas.

Y la inscripción comenzó a brillar.

Una voz resonó en toda la plaza.

Antigua.

Profunda.

Y cargada de tristeza.

"Si escuchas este mensaje... llegaste demasiado tarde."

El grupo quedó inmóvil.

"Nosotros fuimos los Guardianes del Horizonte."

"Y fracasamos."

El suelo comenzó a vibrar.

A lo lejos, el gigantesco árbol del centro de la isla emitió una tenue luz azul.

Una luz idéntica a la que había brillado en el corazón mecánico de Asterion.

Teodora sintió que su corazón se aceleraba.

Porque aquella energía no estaba muriendo.

Estaba despertando.

Y algo muy antiguo acababa de notar su presencia.

Las raíces del árbol comenzaron a moverse.

Lentamente.

Como si estuvieran vivas.

Como si despertaran después de un sueño de siglos.

Y en algún lugar bajo la isla...

Algo abrió los ojos.






¡Hasta aquí llegamos con éste capítulo de esta Historia de Aventuras!

Espero que les haya entretenido y esperen con ansias el próximo capítulo la semana que viene.


Muchas gracias por su tiempo y apoyo,

Los estaré viendo cada semana con un capítulo nuevo.

🌸Persephone



Plataforma de comunicación

Unirse al Discord de Infinity Kingdom para resolver problemas y dudas. Busca el canal en español, y si no lo encuentras, pregunta en el chat general. Puedes buscarme como 🌸Persephone, y tengo el rol de Press Officer (Oficial de Prensa), así que siéntete libre de enviarme un mensaje privado.


Links para descargar el juego

Game Download Link  

Game Download Link Korea

Game Download Link Tw/Hk

- Infinity Kingdom / 無盡城戰

Translate