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"Despedida de Recuerdos" [Capítulo 93] La Última Sanadora - Infinity Kingdom

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Article Publish : 04/19/2026 23:26
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🌸 Muy buenas tardes, ¡bienvenidos a un nuevo capítulo de mi historia, "La Última Sanadora"!

Soy Persephone, y hoy tengo el placer de presentarles el capítulo noventa y tres que se enfoca en Teodora, sus aventuras y su evolución para convertirse en la más destacada curandera de los últimos tiempos. 

¡Acompáñenme en este emocionante capítulo!


🌸 Resumen del anterior capítulo: “Colapso y Liberación”

El grupo es sacudido por una onda de energía liberada por una figura de luz inestable que sostiene un mundo hecho de recuerdos fragmentados. En medio del caos, Lucasta estabiliza el entorno mientras Atenea, Khubilai y Manco se preparan para contener la situación. Sin embargo, Teodora percibe algo distinto: la entidad no intenta destruir, sino aferrarse al dolor de los recuerdos que mantiene atrapados. Al acercarse, comprende que no los está protegiendo, sino impidiendo que esos momentos encuentren su final. Con calma, logra que los recuerdos comiencen a avanzar y completarse, rompiendo el ciclo de repetición que los mantenía suspendidos.

Mientras sus compañeros contienen la energía desbordada, Teodora convence a la figura de dejar ir aquello que intenta retener. En un momento de duda, la entidad cede, permitiendo que cada recuerdo se cierre y desaparezca en paz. La luz que la conforma se disuelve suavemente y el núcleo colapsa sin destrucción, marcando el fin de ese mundo. Tras el silencio, el grupo comprende que no fue una batalla, sino una despedida. Teodora, profundamente afectada, empieza a entender la naturaleza de las “marcas”, intuyendo que detrás de ese dolor existe alguien capaz de provocarlo desde su origen.


🌸 Capítulo 93: “Despedida de Recuerdos”

El nuevo espacio no se formó con violencia, sino con una calma inquietante que contrastaba con todo lo que habían vivido momentos antes. El grupo avanzó sobre una superficie apenas definida, como si el mundo estuviera siendo tejido bajo sus pies en tiempo real. A lo lejos, figuras humanas se movían lentamente entre una neblina tenue, sin rumbo ni propósito aparente. No había gritos ni caos, pero precisamente esa ausencia resultaba perturbadora.

Teodora fue la primera en detenerse, observando con atención. -Aquí es diferente… no están atrapados como antes-, murmuró, entrecerrando los ojos. Atenea se colocó a su lado, firme, evaluando el entorno con su habitual precisión. -Entonces esto no es una prisión-, respondió, ajustando el agarre de su escudo. Khubilai dejó escapar una leve risa seca. -Peor… parece un terreno preparado.-

Lucasta descendió detrás de ellos, sus alas doradas plegándose con elegancia, pero sin perder ese brillo constante que ahora parecía reaccionar al entorno. Una voz profunda resonó en sus mentes, serena pero cargada de advertencia “No están libres… están siendo guiados”. Manco frunció el ceño de inmediato, adelantándose un paso frente a Teodora. -¿Guiados hacia qué?-, preguntó con gravedad.

Teodora no respondió de inmediato. Su mirada se fijó en las figuras a lo lejos, pero ya no observaba sus movimientos, sino algo más sutil. Algo que no era evidente a simple vista. Tras unos segundos, su expresión cambió. -Ahí… ¿lo ven?- señaló, levantando ligeramente la mano. Atenea tensó la mirada, pero negó con la cabeza. -No hay nada.- Khubilai inclinó el rostro, curioso. -Entonces dinos qué estás viendo.-

Teodora avanzó un paso, como si al hacerlo pudiera acercarse más a aquello que percibía. -No son visibles como antes… pero están ahí. Pequeños puntos… oscuros. No los tocan, pero están conectados a ellos.- Su voz se volvió más firme. -Son las marcas.-

El silencio que siguió fue inmediato. Manco apretó ligeramente los puños. -Pero esto no es como la figura anterior…- Teodora negó con lentitud. -No… aquellas retenían recuerdos. Estas…- dudó apenas un instante, como si lo que estaba a punto de decir pesara más de lo que parecía, -estas los crean.-

Khubilai soltó el aire por la nariz, perdiendo cualquier rastro de ligereza. -Entonces no estamos viendo las consecuencias…- murmuró. Atenea completó la idea sin apartar la vista del frente. -Estamos viendo el origen.-

Lucasta alzó la cabeza en ese momento, y su luz se intensificó de forma evidente, proyectándose alrededor del grupo como una barrera instintiva. Su voz volvió a resonar en sus mentes, más grave que antes: No estamos solos.

El ambiente cambió de inmediato. No hubo explosión ni impacto, pero el viento se detuvo por completo, como si incluso el aire evitara moverse. A lo lejos, las figuras humanas dejaron de caminar al mismo tiempo, congelándose en posiciones naturales, pero ahora completamente inmóviles. La neblina comenzó a desplazarse lentamente, abriéndose en el centro como si algo invisible reclamara espacio.

Teodora sintió el cambio antes de verlo. No era una presencia como la anterior… no era inestable ni desesperada. Esto era distinto. Controlado. Antiguo.

Atenea dio un paso al frente, bajando ligeramente su postura. -Sea lo que sea… ya nos vio.- Khubilai giró su arma con suavidad, preparándose. -Perfecto… ya me estaba cansando de solo observar.-

Manco no se movió de su lugar junto a Teodora. -No te adelantes,- dijo con firmeza, sin mirar a Khubilai. -Esto no es un enemigo cualquiera.-

La neblina terminó de abrirse.

Y aunque no había una forma definida, todos lo sintieron al mismo tiempo. Una presencia que no necesitaba cuerpo para ser percibida. Algo que no se mostraba… pero que estaba ahí, observando.

Teodora avanzó un paso, ignorando la presión creciente en el ambiente. Su voz, sin embargo, no tembló. -Sabemos lo que haces-

Durante un instante, no hubo respuesta. Solo silencio.

Entonces, un pulso atravesó el espacio.

No fue caótico como el anterior. Fue preciso. Intencionado.

Las marcas reaccionaron.

Todas al mismo tiempo.

Las figuras humanas temblaron levemente, como si algo invisible tirara de ellas desde dentro. Algunos rostros cambiaron, deformándose en expresiones que no correspondían a su estado anterior. Tristeza. Miedo. Pérdida.

Emociones que nacían… sin razón aparente.

Khubilai dio un paso atrás, sorprendido. -Está… provocándolo.-

Teodora apretó los dientes.

-Sí… no espera el dolor…- murmuró.

Y entonces levantó la mirada hacia la neblina.

-Lo crea.-

El silencio que siguió fue pesado, pero no vacío.

Porque esta vez, al otro lado…

algo había escuchado.

Y a diferencia de la figura anterior…

esto no estaba roto.

Estaba esperando.






¡Hasta aquí llegamos con éste capítulo de esta Historia de Aventuras!

Espero que les haya entretenido y esperen con ansias el próximo capítulo la semana que viene.


Muchas gracias por su tiempo y apoyo,

Los estaré viendo cada semana con un capítulo nuevo.

🌸Persephone



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- Infinity Kingdom / 無盡城戰

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